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  • El diario de Gaia

El enorme impacto de las estaciones en nuestra salud

¿Sabías que las estaciones del año también afectan a tu salud? Sigue leyendo y descubre cómo.


Muchas personas conocen el efecto que el ciclo circadiano tiene, por ejemplo, sobre nuestro estado de ánimo y nuestro nivel de atención. Si bien el reloj biológico varia ligeramente entre unas personas y otras, todos tenemos una serie de pautas comunes que indican a nuestro cuerpo cuando es el momento de descansar o comer. De este modo, el ciclo circadiano explica por qué tendemos a despertarnos siempre alrededor de la misma hora del día independientemente de que se trate de un día laboral o uno de reposo, o por qué al acercarse la hora del mediodía nos empieza a entrar hambre.


Pero lo que pocas personas conocen es que las estaciones del año tienen un efecto similar en nuestro cuerpo, determinando por ejemplo el que nuestro metabolismo sea más o menos eficaz o que enfermemos más o menos. Por ejemplo, seguro que en algún momento oíste hablar de fenómenos como la “astenia primaveral”. Dicho proceso no es más que el “reajuste” de nuestro cuerpo a condiciones climáticas que, junto con el cambio de la intensidad y duración de las horas de sol, producen cambios en nuestro cuerpo.


Un estudio reciente realizado por Michael Snyder, director de genómica y medicina personalizada e la Universidad de Stanford (California, Estados Unidos). Dicho estudio apunta a las variaciones que experimenta nuestro cuerpo y, por lo tanto, nuestra salud, en función del periodo del año en el que nos encontremos. En él, Snyder y sus colaboradores evaluaron el estado de salud de 100 participantes durante cuatro años, midiendo las respuestas que presentaban ante diferentes estímulos. Entre las conclusiones del estudio destacan observaciones tan curiosas como cambios en el metabolismo y nuestra respuesta a las enfermedades.


En este sentido, el equipo de Snyder et al. demostró que durante el invierno tenemos una mayor propensión a sufrir de acné, hipertensión o a ganar peso. Estos cambios ocurren porque nuestro metabolismo se ralentiza durante el invierno, lo que hace que no quememos tanta energía como lo hacemos durante el resto del año y que, de no bajar nuestra ingesta de calorías, acumulemos más energía en forma de grasa. Además, en invierno sufrimos de un mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas como por ejemplo un resfriado o una gripe.

La primavera, por otro lado, se caracteriza por los cambios más relevantes en nuestro cuerpo. Sobre todo en cuanto se refiere al nivel de actividad y por tanto del metabolismo. Estos cambios, originados tras el periodo de baja actividad invernal, producen cambios drásticos en el cuerpo que conducen a una hipersensibilidad a agentes bioinflamatorios que se traducen en una mayor incidencia de fenómenos como alergias o asma. En estos periodos es importante por tanto que aquellos propensos a sufrir de este tipo de enfermedades extremen sus precauciones para minimizar la exposición a alergenos.

El verano, por otro lado, representa el periodo en el que todo empieza a volver a la “normalidad” con la bajada en la concentración de agentes bioinflamatorios. Es generalmente el periodo del año en el que nos encontramos más sanos y fuertes y esto nos abre el apetito. Pero al contrario que ocurre en el invierno, tenemos nuestro metabolismo a pleno rendimiento por lo que nos sentimos llenos de energía.


Por último, en el otoño empezamos a achacar la falta de luz, el frío y que haya más humedad. En este periodo reinician procesos como las enfermedades infecciosas ya que nuestro sistema inmunitario empieza a debilitarse.


¿Cómo podemos utilizar esta información en nuestro beneficio? Snyder explica en su estudio cómo si bien nuestro cuerpo siempre será propenso a manifestar estos cambios, podemos minimizar su impacto usando medios de protección adecuados. Así, y a parte de evitar exponernos a alergenos durante la primavera como ya mencionamos, podemos utilizar el periodo estivo para fortalecer nuestro sistema inmune de cara a que afronte mejor el largo periodo otoñal e invernal. ¿Cómo? Descúbrelo en el siguiente artículo.

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